De qué se enferman los médicos

De qué se enferman los médicos

En el marco del conflicto en el sistema de salud por reclamos salariales y de condiciones de trabajo, el Dr.Mario Vignolo, integrante de la Junta Directiva del Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba y Presidente de la Asociación de Médicos Forenses de la República Argentina, participó en el segmento “La mesa de café”, del programa Siempre Juntos, de Cadena 3, en una charla titulada “¿De qué se enferman los médicos?”. en la oportunidad, fue entrevistado por los conductores, Guillermo Hemmerling (gh) y Agustina Vivanco (av), y por el Director Periodístico de la emisora, Sergio Suppo (ss), sobre el conflicto que involucra a los médicos de la provincia de córdoba. este fue el diálogo que mantuvo con ellos.

A.V. ¿Cuál es la situación que están viviendo los médicos?
Sobre el tema salarial, los que fuimos residentes sabíamos que la paga del residente, hace 30 años, era magra, pero uno la hacía por el solo hecho de tener el privilegio de acceder a formarse. Esto fue cambiando, porque, así como el mundo se puso agresivo (el que antes te miraba feo ahora te insulta; el que antes te insultaba, ahora te pega, y el que antes te pegaba ahora te mata), en la medicina pasó lo mismo. Y el médico, que antes gozaba de mucho respeto, más allá de su calidad profesional, a veces hoy es totalmente denostado por el usuario, que tiene también una agresividad contenida. El sobreprecio que pagábamos, que era por vocación, está haciendo que se pierda la vocación, como pasó con los maestros. Yo tuve maestras de vocación que hacían diez kilómetros para dar una clase, me ponían en penitencia y yo no decía nada en casa porque me retaban; ahora, la maestra reta al chico y viene el padre y le pega a ella.   Esas cosas van haciendo que la vocación dure menos. Tenemos tan naturalizada la violencia y los bajos salarios que la situación explotó. Y no sucede solo en la parte pública, en la privada también.

G.H. ¿Cómo se resuelve ese problema? Porque a lo mejor la parte gremial se soluciona de una manera más simple, pero qué sucede con lo otro: con la pérdida de prestigio, de vocación. ¿Cómo se revierte esta situación que, siendo pesimista, parece irreversible?
Costará mucho revertirlo. La tarea se hace con vocación, con pasión y con gusto, pero empieza a hacerse con disgusto y con preocupación, ya sea por la sobrecarga laboral o por el riesgo que se corre. Yo soy del Hospital Iturraspe, para muestra hace falta un botón: cuando llegué a mi casa, me enteré de que había habido un tiroteo ahí. Si estás haciendo una autopsia y sentís tiros, está naturalizado que haya tiros alrededor del hospital. Ya no nos asustan cosas que antes nos hubieran aterrado.
Y no podemos naturalizar todo lo malo porque llega un momento en el que ya no lo desterramos más. En las guardias, a veces vos llegás y no hay nadie en la sala de espera, salís a los diez minutos y hay alguien que dice: “Hace una hora que espero”. Y el tiempo del que espera, comparado con el tiempo del que hace esperar parece diferente; como el paciente está ansioso por su patología y por todo, se pone nervioso. Yo siempre recomiendo a los médicos: “Si están sobresaturados, salgan y digan ‘estamos con una urgencia, esperen un poquito’”.
Falta diálogo también; muchas cosas pasan por falta de diálogo.

S.S. ¿De qué se enferman los médicos? Usted es médico y psiquiatra, o sea que tiene una capacidad extra para poder semblantear a un compañero de trabajo y darse cuenta de qué le está pasando, ¿Qué es lo que usted encuentra en sus compañeros, no solo en el hospital sino en la vida profesional?
Yo digo “cada vez nos parecemos más a los presos”. Yo trabajé en la cárcel y el preso no podía vivir sin un ansiolítico y sin un protector gástrico. Y te aseguro que el 80% de los médicos hoy toma ansiolítico o antidepresivo y no duerme sin un inductor del sueño. Entonces digo: “Mirá a quiénes nos vamos pareciendo”. Y hay mucho burnout también, muchas veces se lo sigue peleando y no se hace el parate que habría que hacer: salís de una guardia y te metés en otra. O sea, lo que te falta compensar económicamente, lo querés suplir con horas de trabajo, lo que puede resentir ese trabajo también.

A.V. En promedio, ¿cuántos trabajos tiene un médico hoy?
Un médico, mínimo, tiene tres trabajos. Hay quienes tienen más, pero el promedio de un médico son tres trabajos. El ingreso promedio de los médicos, y no hablo de la parte pública, es de entre 800 y mil dólares en esos tres trabajos. Hay muchos que ganarán mucho dinero, pero ese es el promedio.

S.S. ¿Usted ha visto que ha crecido la violencia en la relación entre los médicos y entre los pacientes y los médicos?
Yo hace 30 años que vengo hablando de la relación profesional y de la relación médico-paciente, siempre digo que hay que tener muy buena relación médico-paciente y médicopariente, pero también relación interprofesional, porque estamos tan alterados que yo he visto médicos discutir entre ellos adelante del paciente. Y es más: muchas veces, eso termina siendo el detonante de una demanda. Y también debe haber  una buena relación interinstitucional. Si yo derivo a un paciente a un establecimiento de mayor complejidad, lo que tengo que hacer es tener una comunicación porque si no se está detonando una mala predisposición. Para ser respetados, tenemos que respetarnos entre nosotros. Ha crecido muchísimo muchísimo la mala relación interprofesional, no porque seamos más malos, sino porque estamos agobiados.

G.H. Pensando en los pacientes, ¿cómo imagina el futuro de estos médicos, los que se están formando? Porque esa crisis vocacional que usted mencionó al comienzo también va en desmedro de la formación. Llegarán hasta un punto y dejarán de formarse, porque no les alcanza por la cantidad de trabajo que tienen, o por lo que sea que se ha ido tocando en este diálogo. ¿Cómo podemos pensar en los pacientes del futuro en esa calidad de la medicina?
Yo antes decía que el médico quiere ganar dinero, no es que quiere ganar dinero sino que quiere sobrevivir. Entonces, a veces el médico prioriza su bienestar postergando su formación, lo cual va en desmedro de la capacitación. Por eso, en el último Congreso de Especialidades Médicas que se hizo en el Consejo de Médicos, se trató el tema de las formaciones extraresidencias, porque o hacen residencias o se forman adentro de una ambulancia. Que haya algo intermedio, para que se formen más allá de que estén trabajando. Hay gente que es muy inteligente y puede seguir estudiando por su cuenta, pero sin una guía y sin seguir a las escuelas tradicionales, se puede terminar siendo un médico mediocre. Va de la mano de querer sobrevivir a expensas de postergar la formación. Y como decía el Doctor Héctor Oviedo, hay un error entre los médicos que se están formando: hablan de las especialidades críticas. Las especialidades críticas nacieron en el Ministerio de Salud debido a las especialidades en las que no se forma gente, por ejemplo, Neonatología o Cirugía Infantil. Los médicos ya no eligen más esas especialidades, porque son médicos sin pacientes, son médicos que trabajan siempre de guardia. Entonces, han priorizado otras cosas. Pero esas son realmente críticas, es decir, que tienen pocos profesionales. Ahora todos los médicos reclaman eso. No: lo que tenemos que reclamar es una mejora para todos, porque crítica es la medicina. Todos tenemos que bregar porque haya una salida. Pero no es un problema de Córdoba, es un problema del país, y hay provincias más chicas en las que, aunque no se conozca, están peor que nosotros. Antes, en las guardias de 24 horas el médico podía dormir. Hoy, por la cantidad de pacientes, no puede dormir y sale de ahí y atiende un consultorio y sale de ahí y hace otra guardia, por lo que está totalmente vulnerable y expuesto a cometer errores. Durante la pandemia nos aplaudieron y pensamos que después de esos aplausos vendría el reconocimiento, pero sucedió como en el caso de un artista que hace un buen acto y no se vuelve famoso: el reconocimiento no llegó.

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