Suicidio, una muerte sin respuesta

El 10 de septiembre se conmemoró el Día Mundial para la Prevención. En el 2025, según un informe del Observatorio de Salud Mental y Adicciones de la Municipalidad de Córdoba, se produjeron tres suicidios por semana. La tasa se ubicó en 10,3 fallecimientos cada 100 mil habitantes. El crecimiento fue significativo, ya que en 2019, se registraron 91 casos. En el 2025 la cifra trepó a 155 casos. En el análisis de  los casos cada cien mil habitantes ascendió en 55%, en siete años, al pasar del 6,6 en 2019 a 10,3 en siete años. Los casos vienen creciendo en forma muy visible en adolescentes varones de 15 a 19 años. En 2025, la tasa se ubicó en 12 % cada 100 mil habitantes. También hay un incremento en adultos mayores de sexo masculino sobre todo en los dos últimos años. El Informe da cuenta que los niveles más altos de suicidios, se producen en barrios con mayor cantidad de necesidades básicas insatisfechas. Frente a esta realidad, ETHICA DIGITAL acudió a dos miradas sobre el tema: en primer lugar al Dr. Mario Vignolo, miembro de nuestra Junta Directiva y experto en el tema y, en segundo lugar, a la Asociación de Psiquiatras de Córdoba (APSPC).

Dr. Mario Vignolo

El 10 de septiembre se conmemoró el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. En realidad, todos los días debemos actuar incansablemente para que esta situación tan luctuosa y desagradable, que nos duele tanto y, desgraciadamente, cada vez naturalizamos más en nuestros entornos, deje de ocurrir.

No sólo sucede que el índice de suicidios aumenta año tras año, sino que, además, preocupa que la edad de ocurrencia de los mismos haya disminuido a igual ritmo. En las décadas de 1980 y 1990 la media etaria era de 55 años y en la actualidad bajó a 35 años, al tiempo que el 43% ocurre en el segmento de entre 20 y 39 años. Por otra parte, es significativo el aumento de suicidios en adolescentes y post adolescentes e incluso, en algunos casos, en niños. En la población de entre 15 y 34 años, por primera vez en la historia, las muertes por suicidio superaron el número de decesos por homicidios y accidentes.

En 2025, el número de fallecimientos por suicidio ascendió a la alarmante cifra de 5209, registrando así un incremento del 57,7% en relación con 2017, cuando ocurrieron 3304 casos. De esa manera, la tasa nacional llegó a 11,8 casos cada 100.000 habitantes ubicando a nuestro país en el tercer puesto en Sudamérica.

En cuanto al género, el 80% corresponde a varones, aunque las tentativas fallidas son mayores en el caso de las mujeres, quienes acuden al consumo de psicofármacos, los que les producen alteraciones del sensorio e incluso hasta comas, pero rara vez la muerte. 

El escritor e investigador francés especialista en educación y pedagogo Philippe Meireu sostenía que “la pobreza protege del suicidio”, ya que en los años 50 era excepcional que una persona de condición humilde se quitara la vida. En 1990, en nuestra tesis de médicos generalistas del Hospital J.B. iturraspe de San Francisco, se indicaba que el 85% de los suicidios ocurrían en personas de clase media o alta, mientras que, en la actualidad, más del 70% de los suicidios ocurren en personas de clase socioeconómica baja.

Factores asociados

Entre los factores asociados, podemos mencionar problemas de salud mental desatendidos; falta de contención emocional; aislamiento; depresión; ansiedad; situaciones de hostigamiento, como el ciberacoso o el grooming; problemas socioeconómicos, y la falta de proyectos a largo plazo especialmente en jóvenes.  
En los últimos años, especialmente en la adolescencia y la juventud, se sumaron dos situaciones especiales como el consumo de drogas y sustancias ilícitas, el consumo de alcohol y los juegos en línea y demás ludopatías.

Es importante tener en cuenta que, muchas veces, el intento fallido es el último aviso antes del desenlace y no debemos subestimarlo, como tampoco reprochar y cargar de culpas a quien tiene la autoestima deteriorada o inexistente. Ante el cuestionamiento, quizá bien intencionado, del entorno, no hacemos más que colmar la copa para que quien tenía tomada la decisión pase a la acción y se autoelimine por sentirse una carga.

No hay que pensar que, por las mejoras del estado de ánimo que se producen luego de una crisis, el riesgo ya ha pasado. Muchas veces, no es más que un signo de alarma, ya que el potencial suicida se muestra relajado porque ya concretó su propio duelo y tomó la decisión de suicidarse.

El suicidio generalmente es un acto que se analiza en pasado. Escuchamos relatos como “me parecía que estaba mal”, “notaba que no estaba bien” o, simplemente, “ya no era el mismo, estaba siempre angustiado”. Nunca es un análisis en tiempo presente, como: “Che, amigo que te pasa”, “en que te puedo ayudar”, o bien “algo te pasa, contame”. Muchas veces, ese análisis en presente y ese ofrecimiento de ayuda o de atención es la herramienta necesaria para poder aclararle el camino y la realidad a un amigo, a un familiar o solamente a un conocido, pero vivimos en un mundo tan acelerado, egoísta y autorreferente, que cuando nos damos cuenta, ya es tarde y nada podemos hacer más que arrepentirnos, porque una sola palabra o gesto hubieran sido la diferencia entre la vida y la muerte.

Pandemia

El aislamiento prolongado que sufrió el mundo como consecuencia de la pandemia de Covid 19 influyó negativamente en la población y fue el principal impacto negativo y residual en adultos mayores y niños que tuvieron que modificar su vida en relación, muchos de ellos sin poder reinsertarse de la manera en que lo hacían antes.

En conclusión, podemos decir que los cambios sociales y económicos que atraviesa la sociedad mundial y nuestro país en particular han marcado un cambio de paradigma en el que no se respetan los procesos y hay una competencia salvaje por lograr el estado de confort que nos torna seres egocéntricos y ansiosos. Nos olvidamos de que, sin proceso, no hay proyecto y todo lo que parece mágico se esfuma también rápido, lo que nos lleva a una crisis existencial y emocional en la que, al vernos atosigados por la realidad y sin claridad de conceptos y habilidades para reiniciarnos, nos encontramos con estas decisiones extremas y fatales.

El consumismo y la inmediatez son los dos pilares negativos de este mundo mágico que culminan muchas veces en fracasos. La cultura del “no somos lo que somos y lo que sentimos sino lo que consumimos” se suma a la insatisfacción de no poder cumplir con esos deseos materiales y cada vez más demandados innecesariamente. La magia del “todo ya “, “sea rico en dos meses”, “adelgace 15 kilos sentado en una silla en un mes”, “conquiste el éxito y la belleza de manera mágica”, incrementa nuestras necesidades y gastos a cambio de algo efímero que solo nos produce sensación de fracaso y potencia nuestra agresividad e intolerancia hacia nuestro entorno y hacia nosotros mismos. Además, incide en un aumento geométrico de la violencia familiar, social y urbana, lo que verifica el viejo dicho de que “cuando la miseria entra por la puerta, el amor se va por la ventana”. Es por ello que surge la baja tolerancia a las frustraciones, se transfieren las culpas y surgen las autojustificaciones.

Otro factor asociado es el uso creciente de sustancias, incluidos los psicofármacos, especialmente drogas de abuso, ya sea como manera de evasión a nuestro padecimiento o como el falso consumo recreativo cada vez más común en la vida cotidiana y en los festejos sociales, especialmente en adolescentes y jóvenes menores de 35 años. En los últimos años, en nuestra experiencia personal en autopsias realizadas por suicidios en menores de 30 años, se evidenció la presencia de cocaína o marihuana en un 80% de los casos. Es posible que también haya otras sustancias, pero para muchas de ellas no contamos con reactivos para su detección. 

El deporte, un estimulante natural que podría repercutir favorablemente en la calidad de vida de muchas personas, también se encuentra actualmente distorsionado por una competitividad esforzada y forzada. A veces, solo hay plazas para algunos, pero apetencia y deseos de todos (muchas veces por exigencia de familiares) y priva del placer y del disfrute personal a quienes quieren practicarlos.

Otras sustancias  

A nivel mundial, también se incrementaron los suicidios en el mundo, especialmente en clases socioeconómicas altas como consecuencia de consumo de hongos, sales de baño como las catinonas, MDPV o nefedrona, conocidas como “droga caníbal”, debido a la extrema violencia y delirios especialmente paranoicos que ocasionas en quienes las consumen, sumado a una hipertermia intolerable que los inducen a autoagresiones, siendo muy común el arrojarse al vacío (L’appel du vide) o “llamada del vacío”. Hasta épocas recientes era excepcional, pero cada vez es más frecuente y no siempre se investiga correctamente, porque se desconoce el fenómeno.

Cabe mencionar que, en los últimos meses, muchos organismos estatales de varias provincias y municipios han mostrado preocupación e interés por la problemática del suicidio, para lo cual crearon diferentes centros de asistencia y contención. Es nuestro deseo que respondan a una intención clara y no a una moda más que dura mientras tenga rédito político y social.

El suicidio es un problema universal y presente desde que existe el mundo, pero el mundo cambió de manera acelerada y sin respetar tiempos y procesos. Esto se suma a la competencia salvaje por lograr todo a cualquier precio, no siempre por capacidad propia, sino valiéndose de cualquier método por justo, moral o lógico que creamos pese a que la realidad nos diga lo contrario.

En resumen, eduquemos desde la infancia a nuestros niños y jóvenes y también vivamos de manera más integrada, compartiendo valores, dejando de lado lo efímero y sin potencial placentero. Prestémonos atención entre nosotros ya que un oído puesto a tiempo, o un gesto de apoyo ante un amigo o allegado al que notamos angustiado o ausente, pueden ser la diferencia entre una vida o una muerte que lamentaremos por siempre. Imitemos a los ciclistas de elite que marchan en pelotón como un proyecto en común y asistiéndose colectivamente. Que sea en la recta final que el que más actitudes tenga despegue y no el que se valió de malas artes. Ante un éxito sin cimientos, muchas veces se pierde el sentido a la vida cuando sí lo hay. 

Cuando se consuma un suicidio, todas las hipótesis carecen de sentido, porque quien tiene la respuesta, ya no la puede dar.

 

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