El Consejo de Médicos y la sociedad

Informe Especial: Reanimación Cardio Pulmonar (RCP)

Desde sus orígenes, hace ya 65 años que aconteció, no fue, no quiso ser, una institución cerrada en sí misma. Más allá de que la medicina, en su afán de mitigar el dolor y de salvar vidas, es una profesión de hondo contenido social, nuestra institución buscó siempre una conexión directa con la sociedad. El hecho, que tuvo mucha repercusión en los medios de comunicación y del que ETHICA DIGITAL hizo referencia, en su anterior edición, lo protagonizó un sargento de la Policía Local, de la División de Bomberos, que al escuchar en la radio oficial sobre la grave situación que padecía un ciudadano, se dirigió en su propio vehículo al lugar donde se encontraba desvanecido en la calle y sin signos vitales y no dudó ni un instante en poner en práctica, durante largos 38 minutos, la técnicas de reanimación que había aprendido en los cursos dictados por el Consejo de Médicos. Y lo salvó. Este acontecimiento, que nos impactó a todos, nos lleva a contar a nuestros lectores la larga historia de lo que se conoce como Reanimación Cardio Pulmonar (RCP), un ejemplo cabal de esa fuerte relación establecida entre nuestra institución y la sociedad. (Luis Rodeiro).

Una decisión trascendente
El año 2014, fue fundamental para este objetivo de relacionar al Consejo con la sociedad. La decisión de Junta Directiva, bajo la presidencia del Dr. Rubén Spizzirri, de crear la Comisión de Extensión a la Comunidad fue determinante, convocando a reconocidos profesionales de larga trayectoria para integrarla: los doctores Juan Felix Brunetto, Antonio Pedraza, Pedro Moya y Jorge Genesir, fueron sus miembros Según la resolución de creación, dicha Comisión tendría la tarea de coordinar actividades con distintas poblaciones de la provincia, buscando la participación de autoridades locales; distritos médicos, municipios y comunas, hospitales zonales y toda organización que tenga interés en promover campañas en educación y promoción de la salud, prevención de enfermedad, participación comunitaria, foros de discusión, detección precoz de enfermedades, etcétera.

Juan Félix Brunetto  afirmó entonces que “Se crea esta Comisión con el fin de poner en contacto a todos los profesionales de la medicina en favor de la educación y la promoción de la salud, de la prevención de la enfermedad bajo un denominador común: el trabajar integradamente”. 
Pedro Moya “El fundamento conceptual es la promoción de la salud e involucrarse con la comunidad. En los últimos años el enfoque médico cambió. Se debe enseñar a los estudiantes la idea de un pensamiento complejo”. Jorge Genesir “Esta Comisión va a elaborar una lista de temas médicos de promoción de la salud con el fin de crear un programa anual para ofrecer a la comunidad”. Antonio Pedraza “La Comisión aportaría un estudio a cada estructura institucional para ofrecer un modelo propio de Código Verde. La importancia es llegar en pocos minutos, brindar una solución inmediata al paciente hasta que llegue el servicio de ambulancia.”

La nueva Comisión, tanto para los directivos como para sus miembros, vino a llenar un vacío que permitió dar organicidad a una tarea que era considerada necesaria, impuesta por la realidad como respuesta a la cambios históricos del mundo contemporáneo, destacando el hecho de que la educación y la promoción de la salud como metas-  exigían cada vez mayor participación y un firme protagonismo de la sociedad. Los integrantes de la Comisión –junto a los directivos- advertían que en la salud había cada vez menos cotos cerrados, como una suerte de propiedad de los “especialistas”, y que ya no era “privativa” de los médicos, sino un tema de la sociedad en su conjunto.

Para promover esa participación y ese protagonismo con eficacia, se requería trabajar codo a codo con las instituciones y las organizaciones sociales, precisamente, en la educación para la salud, en su promoción y en su prevención. Desde esa novedad es que se funda la razón de ser de esta nueva comisión. 
En aquella Revista Ethica de 2014, el Dr. Brunetto reconocía que la creación de esa Comisión fue “una experiencia nueva, algo que no se había realizado nunca, fue un desafío que aceptamos convencidos de su importancia”. Y agregaba con lucidez: “hoy tenemos que trabajar sobre sobre la salud –y lo decía en 2014- e ir abandonando el concepto de enfermedad”.

Para el Dr. Moya, la Comisión era una respuesta a ese cambio en el enfoque médico: “El origen de las enfermedades que nosotros aprendimos en la Facultad, el medio ambiente, la alimentación, todas estas cosas no figuraban como un hecho concreto que puede tener repercusiones como un factor de riesgo, de procesos que van a afectar a la salud”.

El tema era la prevención de la salud, ya no el hombre o la mujer en forma individual, sino el hombre y la mujer y su familia, su medio ambiente, sus amigos, todo. Y fue entonces que una de las primeras acciones fue la firma de un convenio con el Ministerio de Educación, con la idea de trabajar sobre la capacitación en temas médicos de los docentes, para que fueran ellos lo que transmitieran a sus alumnos y a los padres, esos nuevos conceptos sobre promoción de la salud.

En ese contexto, se realizaron inicialmente jornadas de capacitación que reunían a cerca de 500 docentes; esas maestras y esos maestros que están 185 días con nuestros hijos o nietos y que con información pueden contribuir a una mayor calidad de vida, al desarrollo de hábitos saludables, que permitan al niño o al adolescente decir esto es bueno para mí. Fue importante llegar con actividades muy concretas, muy apropiadas para las necesidades de la escuela. Seguramente volveremos en algún momento sobre el tema, que con el tiempo esas acciones se multiplicaron e incluyeron a los propios alumnos que perduran hasta nuestros días.

La historia de la Reanimación Cardio Pulmonar (RCP)
Habíamos prometido hablar de esta otra historia, la que convirtió al Sargento Daniel Soria, del Departamento de Guardia Contra Incendio de la Policía de Córdoba, en “un héroe con vocación”, como titulamos en la edición de agosto pasado de nuestra revista institucional.

Como en toda historia hay siempre un impulsor que es escuchado y apoyado para hacer realidad un sueño. Y dicha historia comenzó en nuestra propia sede. En nuestra edición 88, presentamos al impulsor y al proyecto. El título de la nota decía “Cuestión de Ciencia y Corazón”.        Se trataba del Profesor Dr. Antonio Pedraza, a quien describí después de una entrevista con él, como un hombre de paso lento, delgado, sencillo, de respiración tranquila y voz serena, cuando trasmitía sus experiencias como doctor en medicina, profesor en la cátedra de Clínica Médica, especialista además en Cardiología y Terapia Intensiva, autor de libros vinculados con sus obsesiones: primeros auxilios, accidentología y luego, por cierto, sobre la Reanimación Cardio Pulmonar. Este hombre sensible, con profundo sentido humanista, solía cargar a sus alumnos en un ómnibus y llevarlos a realizar prácticas médicas en pueblos olvidados, cargado de medicamentos, ropa, frazadas, alimento; todo de donaciones de la gente. Ese hombre, ese médico, tenía una frase que encontré en unos de sus libros, que sin duda, fue su lema siempre: “El corazón no es un cristal; es como un reloj, que después de detenerse puede recomenzar su marcha si una mano generosa lo auxilia”. Y fue su pasión: ser esa mano generosa.

Ese hombre, ese médico, con sus largos años ya, sigue participando de la reunión semanal de la histórica Comisión. Fue él quien comenzó hablar de la REP, cuando la información aún no pasaba de los Estados Unidos. En ese entonces, el paciente que realizaba un Paro Cardíaco tenía un 5% de probabilidades de salir con vida; esto se debía a la demora que implicaba atender el problema.

Pedraza fue sin duda el impulsor y dio un paso más. Una vez que el Consejo de Médicos inauguró su nueva sede, propuso que ese edificio de médicos, debía ser el primero en disponer de todo lo necesario, incluyendo por cierto el adiestramiento de su personal, para contar con la posibilidad de realizar la REP. El ambicioso proyecto se denominó Código Verde y se trataba del diseño de un operativo interno para la atención de la muerte súbita o paro cardíaco, destinado a todas las personas que se encuentren en la sede, en forma permanente o circunstancial, en nuestra sede de Mendoza 251.

“La idea fue que el Consejo de Médicos se transformara en un centro modelo de protección, que luego pudiera ser aplicado por otras instituciones”, explicaba el Dr. Brunetto. El hacedor no podía ser otro que Pedraza, que no sólo había introducido el tema en el país desde Córdoba, sino que había sido el creador de la primera unidad de paro cardiovascular en el Hospital San Roque en el año 1974 y se había convertido en el principal difusor y maestro de la técnica que incluía la utilización de maniquíes de distintos tamaños que en algunos casos, él mismo adquiría para sus cursos de entrenamiento.

Su fundamentación es categórica: “la muerte súbita, en más del 90% de los casos, es causada por ateroesclerosis de las arterias que irrigan el corazón, las coronarias, que es la causa número uno de muerte en nuestro país. La muerte súbita se produce por un cambio del ritmo cardiaco que, del normal de 70 latidos por minuto promedio, se transforma en un caos que denominamos fibrilación ventricular, que se torna incapaz de bombear sangre al organismo, en especial al cerebro, que va perdiendo vitalidad rápidamente. El tema es que en pocos minutos, el paciente queda descerebrado. Por sugerencia de Pedraza, en el Consejo se instaló en cada piso un Desfibrilador Externo Automático (DEA) que dispone de oxígeno que dispone, mientras se espera la ambulancia”. A la par el personal profesional o administrativo aprendía la técnica de reanimación, en el manejo del DEA; la utilización del DEA y el seguimiento de un protocolo que había sido cuidadosamente elaborado por Pedraza.

La tarea de inserción con la sociedad, llevada a cabo por la Comisión se fue ampliando en la medida de que los resultados se hicieron evidentes. La tarea desarrollada por el Cuerpo de Bomberos se extendió a toda la policía provincial, a la que añadieron cursos programados de primeros auxilios, con la convicción que eran precisamente los policías y los bomberos los primeros que llegaban al lugar de un accidente. Se realizó un curso de primeros auxilios con los cadetes del Liceo General Paz y se firmó un convenio para comenzar a adiestrar en reanimación cardio-vascular a los farmacéuticos que se encuentran en cada rincón de la provincia.

En el homenaje al sargento Daniel Soria, el Presidente del Consejo, Dr. Héctor Rolando Oviedo, esta historia, de que esta iniciativa “no sólo logramos así compartir conocimientos con el resto de la comunidad, sino que también creamos el programa de ‘Formador de formadores’, para que replique dicha capacitación”. Y prometió que muy pronto se realizará un programa similar con los centros vecinales”. Para concluir afirmando que tales acciones son una cadena, un círculo virtuoso.

 

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